
La obra es una recopilación de escritos sobre experiencias vividas durante los años de pandemia
Comentaristas Lucero Saldaña y Sergio Vergara
REDACCIÓN|| Como una petición realizada por la periodista J. Leticia García Polo en el «Martes Ciudadano», el gobierno de Puebla, por medio de la Secretaría de Cultura, editó y presentó el libro “Cartas de la esperanza. COVID-19”, a través del cual la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras de Puebla, A. C. (AMPEP) muestra una recopilación de textos que documentan experiencias sobre la pérdida de vidas humanas durante los años de pandemia y la ilusión de un anhelo futuro.
Fueron invitados por la AMPEP como comentaristas la Doctora en Género y Derecho Lucero Saldaña Pérez y el Arquitecto Sergio Vergara Berdejo Secretario de Cultura quien reconoció el trabajo de las periodistas y escritoras que participaron en la realización del libro, ya que a través de sus narraciones reflejan la realidad y la nueva cultura proveniente tras ese suceso histórico. “Este libro ya es parte del acervo histórico de Puebla, es bueno que las periodistas escriban de este tema, del que mucho se ha dicho en medios pero, no en libros”.

En su oportunidad la Doctora Lucero Saldaña, destacó que en el libro “Cartas de la esperanza. COVID-19”, las 21 autoras en 33 cartas describen sus sentimientos vividos en la pandemia, se recupera el género epistolar y se rompe la confidencialidad por voluntad de las autoras para que se haga público sus testimonios durante la pandemia. “Es una obra que refleja el interior de los corazones…Insuflar esperanza en el aprendizaje del para qué y no en el por qué.
Lucero Saldaña reconoció el valor de las autoras para tomar para escribir “seguramente pasó por sumirse en hondas reflexiones para sopesar y aquilatar que hacerlo traería doble sanación. La del teclado, quien escribe, y la del destinatario, el lector que, al entender sus circunstancias, recobraba sentido el aferrarse a la esperanza”.
Recuperar el sentido para la vida con identidad propia y recomenzar un nuevo capítulo de vida.
Detalló. “Son muchas las reflexiones que nos llevan a preguntarnos sobre cuál es la herramienta para hallar el camino, la luz para no caer con las piedras de la adversidad, la fe para encontrar veredas nuevas y dar curso a nuestras vidas. Insuflando, transmitiendo aliento con la esperanza de acentuar su espiritualidad”.

En tanto la presidenta de la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras de Puebla, quien fue la convocante para que sus compañeras escribieran sus experiencias, emociones y sentimientos durante el auto encierro en lo más intenso de los contagios por la pandemia detalló que, en el año 2020 después de conocer que se decretó la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “nunca imaginamos que un diminuto virus marcaria a los casi 8 mil millones de habitantes del planeta. Jamás imaginamos vivir en auto encierro por casi un año. Que la vida real superaría a las películas y novelas de ciencia ficción. Un virus al que los científicos llamaron SARS-CoV2, nuevo coronavirus que cabe en una lata de aluminio donde se embaza un refresco según un análisis del matemático de Kit Yates de una universidad del Reino Unido*.
La periodista recordó “al momento que decretaron el encierro nunca imaginamos que se tendría que trabajar a distancia, comprar en internet, conversar por video conferencia, los aviones en todo el mundo estaban en tierra, las calles desiertas, las escuelas, las oficinas, los comercios cerrados. Aprendimos a vivir con las mascarillas, gel antibacterial y sana distancia”.
Además “estaba prohibido tocarse con familiares o amigos que vivían en otra casa, consolar con una caricia o abrazo era imposible. A todas y todos nos tocó de cerca la muerte. Parecía el juicio final. Todos los días se informaba de los nuevos casos y del número de fallecidos. Los hogares para muchos se volvieron los lugares más peligros, la violencia y los abusos para las y los menores y contra las mujeres y adultos mayores fue imparable. No había para donde ir. Nos íbamos a dormir y a la mañana siguiente, de la recamara saltábamos a la cocina o el comedor a trabajar, a estudiar, a realizar compras o informarnos de cuántos muertos se reportaban”.

Y que los hospitales estaban saturados de pacientes padeciendo el Covid-19. Personas muriendo a diario primero por decenas, luego por cientos, por miles y por millones en todo el planeta.
“Los crematorios en ninguna ciudad eran suficientes, las bolsas negras donde colocaban a las personas se volvieron algo cotidiano, no había despedida, no había bendiciones, no había sepelio, por casi un año las redes sociales se convirtieron en esquelas y obituarios, se sabía que familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, famosos en todo el mundo morían. Hasta los panteones estaban cerrados” refirió ante un público que seguían con atención sus palabras, quizá recordando en el interior lo que padeció durante la pandemia.
J, Leticia García Polo detalló que para quienes eran conscientes de las pérdidas y de los daños emocionales, económicos y sociales que estaba provocando el COVID-19, era necesario sacarlo. La idea original fue que las cartas se llevarían a hospitales, para agradecer al personal de salud por lo que estaban haciendo para ayudar a los pacientes contagiados de coronavirus, pero después el proyecto se convocó para hacer un libro, donde las personas compartan su experiencia en la pandemia. Al final dijo “admiro a esos niños y niñas que nacieron en la pandemia, a las madres que se vacunaron y recibieron el ARN mensajero dentro algunos años sabremos si esa generación es más fuerte que la nuestra. Quizá las personas del futuro nos vean a nosotros y nosotras, como las personas que sobrevivimos a la pandemia”.

El libro fue coordinado por las escritoras, Patricia Galán y Ojinaja y Viridiana Vera Gracia, abarca 33 escritos realizados por 21 mujeres, que narran la forma en la que las autoras vivieron ese tiempo, con el estilo y experiencia de cada una de ellas, así como datos duros y de interés periodístico para llevar a las y los lectores un mensaje de solidaridad y esperanza.

Con títulos como “A las y los héroes anónimos”, “Desde mis fronteras”, “Teorías conspirativas del COVID-19”, y diversas cartas dirigidas a familiares, amigos, conocidos y a la sociedad en general, son testimonios que pretenden crear una reflexión introspectiva en las actuales y futuras generaciones sobre la forma de vida creada por la pandemia de COVID-19.
